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El “made in China” se convierte en “hecho en México”

Autor : Clarín Economía

Fecha : 18 Marzo del 2023

Fuente: Clarín

La fuerte disrupción en la cadena de suministro provocada por la pandemia ya casi terminó, pero generó un cambio mayor y más permanente en la economía global. Uno de ellos es la mudanza de grandes fábricas chinas a México, el patio trasero de su principal mercado. El tema fue tratado en “The Daily”, el podcast del New York Times. A continuación, una síntesis del material.

Durante la pandemia no se conseguían productos en EE.UU. porque habían quedado frenados en el mar debido a que la cadena de suministro estaba interrumpida, y específicamente a que las fábricas en China estaban paradas, lo que alteró todo el sistema de fletes a través del Pacífico que abastece a los estadounidenses. Pero ahora hubo un gran cambio.

Mayormente se acabó el escenario de gigantescos buques portacontenedores detenidos fuera de los grandes puertos de EE.UU. durante semanas, y a veces meses, esperando su turno para ingresar. Hay camiones moviendo y transportando contenedores. Gran parte del desabastecimiento terminó.

Los costos de envío cayeron y prácticamente se volvió a la normalidad prepandemia. Pero la clase de globalización que prevaleció por décadas, dio lugar a algo mucho más regional.

Durante décadas, China fue el centro de la globalización. Compañías multinacionales desembarcaban en el país asiático. El “precio de China” era el código del precio más bajo posible.

Se daba por sentado que China tenía una oferta ilimitada de trabajadores deseosos de trabajar en fábricas, que venían de las zonas rurales, y que esta era una combinación imbatible sumada a las inversiones en puertos, obras de infraestructura por parte del gobierno y la construcción de la cadena de suministro.

Pero a partir de la pandemia, empresas multinacionales se han replanteado esta fe casi ciega en China. El CEO de Columbia Sportswear, la gigantesca firma de ropa deportiva con sede en Oregon, dijo: “por años, mientras invertimos en China, operamos como si el flete fuese esencialmente gratis. El flete era barato y confiable”. Y ahora el desafío es cómo hacer que sus productos estén más cerca de sus mercados más grandes.

Las empresas están buscando alternativas a sus fábricas en China. Y eso lleva a México, el lugar obvio que tiene una producción con bajos costos salariales y transporte terrestre más fácil hacia EE.UU.

A medida que la producción se traslada de China a México, muchos productos son transportados en camiones por el puerto de Laredo, Texas, la ciudad fronteriza que por mucho tiempo fue el principal puerto terrestre en Estados Unidos.

Por su parte, las autoridades de Nuevo León- estado mexicano en la frontera con EE.UU.- afirman que el lugar está obteniendo algo así como la mitad de toda la inversión extranjera que viene a México.

A una hora en auto hacia el norte de Monterrey, capital de Nuevo León, en un sitio desolado en el mapa, de pronto aparece una colosal zona en construcción. Es el Hofusan Industrial Park, donde 28 compañías chinas hoy están volcando miles de millones de dólares en fábricas para abastecer el mercado estadounidense.

Algunas ya están en producción. Otras, en construcción, como Man Wah, un fabricante de muebles chinos, que está levantando una fábrica de US$300 millones en el lugar. Estados Unidos es su mercado más importante.

Ya antes de la pandemia, había comenzado la guerra comercial del presidente Trump, poniendo aranceles punitivos a los productos chinos, lo que los encarecía al consumidor estadounidense. Por eso, mucho antes del Covid-19, Man Wah buscaba lugares alternativos para fabricar sus productos para el mercado de EE.UU.

Pero cuando llegó la pandemia, estaban del lado equivocado del Pacífico, y por eso exploraron la posibilidad de abrir una fábrica en México.

Llegaron a México por proximidad, y no se establecieron en Estados Unidos por su escasez de mano de obra y por sus salarios mucho más altos que en China y el Sudeste Asiático.

Y en cuanto al ahorro en transporte, calcularon que se acercarían mucho a los costos totales de hacer un producto y enviarlo a un cliente. Además, como México es parte de una zona de libre comercio con EE.UU. y Canadá, si fabricaban en México y reunían los requisitos para la etiqueta “Made in Mexico”, podrían enviar sus productos al resto de Norteamérica libres de impuestos.

Adaptarse a México no va a ser fácil para las fábricas chinas que se establezcan allí. Primero porque la cadena de abastecimiento en México no tiene ni la extensión ni la sofisticación de la de China. Por eso tienen que traer muchos de sus componentes clave.

El desafío más inmediato es la mano de obra, ya que operarán en un país con sindicatos muy activos.

Las compañías chinas están acostumbradas a operar en un lugar donde los sindicatos están prohibidos. Pero en México van a competir por mano de obra con firmas de Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. Y las expectativas son muy distintas entre los directivos chinos en México y sus jefes en China.

Los salarios relativamente bajos que estas compañías pensaban pagar cuando se fijaron en México podrían no durar mucho: los trabajadores podrían exigir más, sabiendo cuánto los necesita China.

Tendrán que distinguirse como buenas empleadoras o encontrarán dificultades para conseguir personal. Man Wah, por caso, necesita 6000 trabajadores en un lugar con 3 1/2 de desocupación para la gigantesca fábrica que está construyendo.

Lo positivo para China es que seguirá conservando su gigantesco mercado en EE.UU., pero el gran riesgo es si podrán trabajar con un mercado laboral completamente distinto o no.

El modelo ha cambiado. Walmart, por ejemplo, 20 años atrás prefería productos hechos en China porque se producían al menor costo posible. Hoy, ya no depende solo de fábricas chinas.

Insisten en que haya una mayor diversidad de suministros, de opciones de lugares, si se vende a EE.UU., tener una fábrica en México o América Central, para evitar las vulnerabilidades de fabricar en China –la guerra comercial y la cadena de suministro- y adoptar este modelo de regionalización.

De todos modos, China seguirá siendo el principal fabricante mundial porque nada la iguala en términos de escala y de intensidad de la cadena de suministro. Es el único lugar donde se tienen todos los componentes y materias primas para una infinita cantidad de sectores.

Pero las empresas multinacionales, no solamente las de China, han salido de la pandemia, combinada con la guerra comercial, con un profundo entendimiento de que es preciso mantener la producción cerca de sus mercados principales.

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